La puesta de sol que acompaña al héroe

silhouette photography of desert

Siempre miraba hacia el horizonte, hacia el cielo y lo que había más allá. Su momento preferido era el atardecer, cuando los soles gemelos se ponían dando un respiro al sofocante calor que acuciaba durante el día en aquel desértico planeta.

Su familia, la única que conocía, querían que se dedicase en cuerpo y alma a la granja de humedad que tenían. Pero él… Para él aquella granja se le quedaba pequeña y no sólo la granja, también el planeta entero. Su mente estaba puesta en las estrellas y en las aventuras que en ellas podría encontrar.

Quería volar, ser una estrella más, un héroe. Esperaba ir a la academia igual que antes lo hicieran algunos de sus amigos. Pero no le dejaban. Sus tíos siempre necesitaban su ayuda en la granja. Y cada día que vivía allí lo finalizaba mirando al infinito, imaginando lo que habría más allá de aquel inhóspito planeta.

Es cierto, miraba el atardecer, soñando con aventuras, pero nunca estuvo preparado para ello. Nadie podía estarlo. Pero el destino se lo llevó lejos de aquel lugar, de la puesta de soles y voló por las estrellas cumpliendo así su sueño y su destino.

Se convirtió en un héroe, en un jedi sin olvidar nunca de dónde venía, sin olvidar las puestas de sol de su juventud. Siempre que podía, siempre que la situación y el planeta lo permitían, miraba las diferentes puestas de sol, permitiéndose un momento de relajación, de paz y tranquilidad en aquel mundo, en aquella galaxia, que tan poco conocía el significado de aquellas palabras.

Las puestas de sol lo acompañaron, lo acompañan y lo acompañarán siempre pues forman parte del ciclo de todos y cada uno de los sistemas planetarios de esta vasta galaxia y más allá de ella.