Pensamientos de Astrid

Heather era muy insistente, tal vez demasiado. Siempre preguntaba qué había entre Hipo y yo. No podía creerse que sólo fuéramos amigos o que ninguno hubiéramos dado el paso. Se había convertido en mi mejor amiga y no solo por no tener muchas opciones, Ruffnut nunca sería demasiado confiable, éramos parecidas en todo. Era muy perceptiva y quería ayudarnos, nos veía muy parados y es que, para ella, nos gustábamos mutuamente.

Hipo siempre había sido diferente. Un torpe que nunca estaba donde debía, el primer jinete de dragón…y con un carácter más suave y dulce que el del resto de los vikingos. Siempre le he visto y nunca me llegó a molestar realmente. Es verdad que me volví loca cuando empezó a mejorar en el entrenamiento de dragones hasta ser elegido para matar a su primer dragón enfrente de la aldea entera. Pero que de repente, el tipo más enclenque, torpe, distraído…lograse aquellos magníficos resultados cuando yo llevaba entrenando toda mi vida para aquello, resultaba frustrante. Después de todo me había ganado, a mis quince años, una reputación que no estaba dispuesta a perder.

No obstante, desde que me llevó a volar con Desdentado, y me enseñó sus trucos con los dragones, fue cuando le conocí de verdad. Definitivamente era un vikingo diferente, no en vano logró cambiar la mentalidad del pueblo más testarudo que haya existido con sólo quince años y tras trescientos de tradición vikinga.

Era asombroso. Podía controlar a los dragones, hacer planes…De ser un marginado en la aldea, pasó a ser el líder de los jinetes de dragones. Todos le hacíamos caso. Hipo necesitaba ayuda, una mano derecha en quien confiar, y rápidamente y sin proponérmelo, de una forma realmente indirecta, yo asumí ese rol. Me gustó y me gusta mucho, es una forma de estar siempre con él y me ha permitido conocerlo como nunca creía.

Su constante compañía me ha suavizado mucho el carácter. Ya no soy tan impulsiva y temeraria. No obstante, sigue sin ser aconsejable hacerme enfadar, mucho menos si tengo un hacha a mi alcance.

En estos últimos años, definitivamente Hipo se ha convertido en mi mejor amigo y disfruto de su compañía más que de la de cualquier otro vikingo de mi edad. Pero de ahí a que estuviera enamorada de él como afirma Heather…

Vale que me gustaba observarle, había que estar pendiente suyo para ayudarle, para entender cómo cuidar a los dragones, para formarnos y poder defender a los nuestros…No es feo, todo lo contrario. Tiene buen cuerpo, y su cabello castaño hace juego con sus ojos esmeralda dándole una apariencia de ser una criatura del bosque más que un vikingo. Sí, es bastante atractivo y me gusta tanto estar con él, como observarle.

¿Eso significa que me gusta? ¿Qué estoy enamorada de él?

El otro día me dijo que no podía imaginar un mundo en el que yo no estuviera en él. Me hizo muy feliz y acabé respondiéndole de la misma manera. De ninguna manera era una declaración, ¿verdad?

Oh cielos, ¿será verdad? Yo Astrid Hofferson, la mejor guerrera de Berk, una vikinga que prometió no enamorarse, cayendo en las redes de Hipo. Dioses…

Heather tenía razón. Si no fuese mi mejor amiga, la odiaría.

¿Y qué pasará ahora con mi amistad con Hipo? ¿Cambiará, se romperá, me odiará? No quiero que se aleje de mí. Por eso, no quería enamorarme, porque hace a uno débil. Pero Hipo…

Agh

Por mucho que Heather dijera que él siente lo mismo por mí, no voy a arriesgarme. Por una vez en la vida no voy a luchar. Voy a seguir siendo su mejor amiga, su mano derecha. Aunque si Heather tiene razón, yo… No me importaría estar con él, ser algo más que su amiga. Pero por el momento estoy bien con nuestra relación de amistad. No quiero presionar a Hipo y que por ello acabe haciendo alguna locura.

No tengo más remedio que aceptar que yo, Astrid Hofferson, estoy enamorada de Hipo Horrendus Haddock III heredero de Berk, maestro de dragones.