Romance de sueño

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No si peor no me podía ir el día, me duermo cosa inusual en mí y para colmo el agua de la ducha no sale caliente con el frío que hace me tengo que duchar con el agua helada. Así, voy a coger uno de mis múltiples resfriados con los que estoy al día siguiente que no puedo con mi alma. Para acabar de rematar el día llego tarde y el profesor no me va a dejar entrar por culpa de su manía de que no podemos tocar la puerta. Si es que Roca puede ser muy buen profesor y todo lo que quieras, pero si le haces algo que le pueda molestar… me han contado que la bronca que te echa es bonita. Luego tengo un examen súper difícil de castellano que no se si aprobaré a pesar de haber estudiado toda la tarde. ¡Qué horror de día!

Salgo a la calle y está lloviendo, está claro que me tenía que haber callado porque es evidente que el día si podía ir peor. Voy corriendo sin mirar por donde piso y noto como el agua me salpica en la pierna, y como voy con falda me estoy mojando de lo lindo. ¿Es que no ve el cielo que tengo prisas y que no tengo tiempo de resbalar y caerme? No, está claro que no, que hace lo que le da la gana. Por fin llego al instituto y por suerte para mí no es tan tarde como me pensaba aún hay gente en las escaleras de entrada. Gente por supuesto que no conozco, aunque si los conociera no importaría porque con lo rápido que vengo lo último que quiero hacer es pararme a hablar con ellas. Solo quiero llegar a clase y recuperar el aliento y así asegúrame que no me quedo en el pasillo.

De repente ante mis ojos veo aparecer a un chico no muy alto, de pelo moreno y que va vestido de chándal que me está esperando, y como en mis mejores sueños me doy cuenta de que me estaba esperando a mí y solo a mí. Y yo que creía que esperaba a sus amigos. No, no es un sueño. Como un relámpago viene a mi mente que ayer por la tarde me había pedido para salir y yo había aceptado. No me puedo sentir mejor. Soy la chica más afortunada del mundo y con el chico más agradable del planeta. La verdad es que esto último ha quedado un poco cursi pero no me importa porque es lo que siento en estos momentos.

Alguien podría decir que no tiene cuerpo de atleta y que no es muy guapo, pero para mí eso no importa mientras sea simpático, amable, y que no le importe como soy yo, de aspecto físico me refiero. Para mi todo en lo que las demás se fijan es algo muy superficial y están guiadas solo por el físico.

Estamos en tiempo de patio y, cosa inusual en él, está estudiando porque dice que no puede suspender este examen y que si lo suspenden en casa le van a castigar. Yo repaso con él porque nunca se estudia lo suficiente en un examen de lengua. Estoy mirando a Valle-Inclan, porque es seguro que entra, cuando me pide que le explique sintaxis y así tener algo más de nota. Por primera vez me alegra que me pida que le explique algo y yo, por tanto, tenga que dejar de estudiar.

Empiezo a decirle como reconocer si una proposición subordinada es adjetiva, sustantiva o adjetiva sustantivada, la verdad es que veo que no me lo sé del todo, pero, a medida que le voy explicando, todo cobra sentido de nuevo, y poco a poco quedo absorta en la sintaxis y me voy emocionando progresivamente. Le voy explicando hasta llegar al punto en que me tiene que decir que pare, que ya lo ha entendido. Toda roja me volteo, estaba tan enfrascada con la explicación que no me había dado cuenta que ya era hora de separarnos. Me vuelve a llamar, pero le contesto que después que va a llegar la profesora y quiero repasar más.

Se nota que vuelvo a ser yo misma, la chica tímida que no sabe mantener una conversación con un chico y enseguida se pone nerviosa, especialmente si el chico en cuestión me gusta. Me vuelve a llamar y yo ni caso, ha llegado la profesora y está repartiendo los exámenes y si me ve hablando me lo quitará. Uf las preguntas son bastante más fáciles de lo que me esperaba. Primero hago la sintaxis que es lo que mejor me va y luego ya haré las que faltan. Después de sintaxis viene la pregunta de léxico, también bastante fácil, que son las voces patrimoniales, los cultismos. Una vez contestada la dos, cosa que no me ocupa ni dos minutos, veo que ya viene la literatura y son tres preguntas, vaya ya podía haber puesto solo dos, bueno la cuestión es no ponerse nerviosa, las leo y me entra el pánico. Dos de las que ha puesto no me acuerdo y no es porque no me las haya estudiado es que me ha quedado en blanco, y ahora que hago si suspendo la evaluación, bueno pondré lo que se me, cuatro chorradas y fuera.

Al fin después de una hora en la que creía morir, todo el horror acaba. Entrego y salgo. Fuera se encuentra, no sé si esperándome o no, que el chico que me lleva robando los sueños desde principios de curso y que ayer mismo me pidió para salir. En verdad me estaba esperando se acerca y me pregunta que tal me ha ido. Le contesto que no lo sé, qué ya veremos que tal cuando dé la nota. A él tampoco le ha ido muy bien y lo veo reflejado en su rostro. Me dispongo a irme cuando me detiene y me pregunta que porque siempre medio huyo cuando tengo que hablar con él, que si es que me da corte hablar con él. Yo me detengo bruscamente acaba de dar donde más me duele, mi timidez para hablar especialmente con los chicos, apunto estoy de ir y decirle gritando que sí que es verdad, que si no le gusta ya no quiero salir con él. Pero no, como siempre me quedo callada y cuando nota que se acerca me voy antes de que me alcance.

Al llegar a casa me dicen que me ha estado llamando un compañero de clase para hablar sobre que deberes había para el día siguiente. Yo me extraño porque han dicho un compañero en lugar de compañera o su nombre, y si fuera…. No aun no le he dado el número de casa así que no puede ser. Vuelven a llamar y lo cojo. Al oír la voz de quien está al otro lado del teléfono casi me caigo al suelo. Es él, dios mío es él. Al parecer había llamado a mi mejor amiga y ella le había dado mi número. Yo le digo lo que me pasa con respecto a mi timidez y él lo comprende. Creía que se reiría de tener una novia, por así decirlo, tan cobarde y vergonzosa.

Ha pasado casi un mes y me he dado cuenta de lo amable y buena persona que es, demasiado buena persona porque una vez que me puse unos pantalones verdes y una camiseta roja que los estrenaba ese mismo día me dijo que estaba muy bien con ellos. Cuando me di cuenta de que a nadie le gustaba como iba, ni siquiera a él, estuve enfadada casi tres días y a pesar de que me llamaba, le ignoraba sin cogerle el teléfono o colgando sin darle tiempo a que dijese algo. Aunque al final le acabe perdonando si es que soy demasiado buena y a veces inocente. Pero él es el único al que en verdad he dejado que viese como soy en realidad, nadie en todo el instituto, ni siquiera mis amigas, sabe tantas cosas de mi como yo de él.

Justo en este momento estamos viendo una película de las que le vuelven loco y que a mí me horrorizan, pero por estar con él… soy capaz de cualquier cosa. En esta escena a una de las protagonistas le está persiguiendo un psicópata que a juzgar por la música no anda muy lejos, aunque nunca se sabe. Yo estoy acurrucada en uno de los sillones, cuando se gira y me dice que no tenga miedo, que es solo una película. No me lo ha de contar a mí, se lo ha de contar a mi subconsciente, especialmente cuando llegue la noche y me duerma. Seguro que sueño que ese psicópata me está persiguiendo. Sin saber cómo veo su cara sonriente se acerca a la mía, pasa un brazo alrededor de mis hombros, yo le devuelvo la mirada y me veo como estoy a escasos centímetros de su cara, cierro los ojos y…

Oigo la radio que hace de despertador y abro lentamente los ojos, al principio no sé muy bien donde estoy, pero está claro que es mi habitación. Todo ha sido un sueño provocado sin duda por haber estado escuchado toda la tarde de ayer una única. Si es que soy un caso, soñar que la letra de una canción se hace realidad. Y es que todo era muy bueno, demasiado bueno para que me sucediera.