Cuentos del coronavirus III: El aviso del planeta Tierra

El planeta tierra respiraba con alivio. Ahora respiraba mejor, ahora sentía que recuperaba el control de si mismo… Volvía a oír a los pájaros piar al llegar la primavera y los animales vivían más tranquilos sin la continua presencia de los humanos…

Mira que les llevaba años avisando, que si la capa de ozono tenía un agujero, que si el hielo desaparecía, que si aumentaba la temperatura…Había perdido la cuanta de las advertencias lanzadas… Y claro, la soberbia ciega les había llevado a esa situación. Ellos habían despertado ese mal…

Ahora vivían con miedo, encerrados en sus propias casas… Tenían miedo de aquella enfermedad, de la muerte… Pero eso no era nada con el miedo y la desesperanza que él llevaba sintiendo durante los últimos 100 años.

Él, el poderoso planeta Tierra, único entre sus hermanos de albergar vida, se veía incapaz de proteger toda la vida que en él contenía… todos los animales, todas las plantas… incluso los propios humanos… Por eso ahora estaba aliviado, incluso contento por lo que los estúpidos humanos debía vivir….

Hacía unos días el miedo la había invitado a un banquete para celebrar la estupidez de los humanos, pero se negó a ir. Era cierto que se sentía aliviado, incluso contento… pero algo así no era motivo de celebración, nunca lo sería…

Y es que en el fondo, la Tierra, se sentía como un gran padre de todas las formas de vida, incluida la humana, y un padre nunca podría celebrar la estupidez de un hijo. Porque se sentía triste y decepcionado por la humanidad…

Llegando su tristeza a oídos del valor, la esperanza y la vida, estas acudieron a pedirle ayuda para que acabase con ese mal que asolaba a los hombres. Pero a su ofrecimiento también se negó. Era un padre firme y estricto que quería enseñar una lección a sus hijos. Sabía que la aprenderían, sabía que cambiarían, pues tenían inteligencia sino, no habrían llegado a donde estaban más allá de la enfermedad…

Y si no llegaban a aprenderla, si seguían por el mismo camino, siempre podía llamar a uno de sus primos, los rebeldes e imprevisibles asteroides para que lo ayudasen. No sería la primera vez que lo hacía… Todavía recordaba con dolor la última vez, cuando los grandes dinosaurios aún vivían…

Por el momento, había publicado un anuncio en el sistema solar a la espera de ver que decidía:

Planeta Tierra busca asteroide loco y con tendencias suicidas para hacer de meteorito e impactar con dicho planeta.

Tamaño: Todavía no está definido.

Motivo: Quitarse de encima ciertos parásitos llamados humanos

Contacto: Planeta Marte

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